En esta reseña quiero hablaros de Happyland de Shingo Honda, un manga de terror publicado en nuestro país por Arechi que originalmente en Japón fueron 2 tomos pero que en España hemos podido disfrutar en un único integral.

Para el que no ubique al autor de este manga, Shingo Honda, deciros que es un viejo conocido por España ya que fue el creador de Hakaiju, esa obra de monstruos gigantes que nos trajo Ivrea entre 2012 y 2018 y que contó con 21 tomos.
Happyland es un manga más reciente, de 2021, aunque mantiene la ambientación oscura y parte de las dosis de horror y gore que ya vimos en Hakaiju.
En Happyland vamos a conocer a la familia Komiya, compuesta por padre, madre, un hijo y una hija. Todos ellos aparentemente felices y que además se encuentran en un viaje en coche sorpresa que les ha organizado el padre.
Mientras circulan por mitad del bosque, se encuentran de frente con un enorme parque de atracciones al que deciden entrar por pura curiosidad. Una vez allí les recibe Mr. Rabbit, un tipo disfrazada con cabeza de conejo que les da la bienvenida y les pide que por favor disfruten al máximo porque allí todo es gratis.

Y mentir no mentía. Aunque eso sí, lo que se había guardado como sorpresa final es que tanto ellos como el resto de familias allí presentes iban a tener que subirse obligatoriamente en todo tipo de atracciones mortales en la que necesitarán dos elementos importantes para sobrevivir: por un lado habilidad y por el otro sinceridad, ya que cuantos más secretos sórdidos cuente cada miembro de la familia durante sus paseos en las atracciones, más opciones tendrán de salir con vida. Y de hecho Mr. Rabbit les advierte: solo una familia saldrá de Happyland con vida.
Y a partir de aquí, veremos como todos los miembros de la familia Komiya (junto con el resto de visitantes) irán pasando por la montaña rusa, las tazas giratorias, la noria, etc… intentando evitar mil y un peligros, que van desde cuchillas voladoras a ácido que les saltará a la cara, y al mismo tiempo irán desvelando todo tipo de secretos que el resto de la familia desconocía y que harán que las relaciones entre todos ellos se tambaleen durante su estancia en esta Happyland.

Con esta presentación ya podréis imaginar que Happyland es un manga que golpea fuerte y además por partida doble. Es decir, no sólo vamos a tener un festival de sangre y vísceras, con muertes de todo tipo y de lo más variadas no aptas para los más sensibles, si no que además nos encontraremos con un montón de trapos sucios y retorcidos por parte de los protagonistas que en muchos momentos casi nos impactarán más que las propias escenas gore. Es decir, aquí las familias que no acaben trituradas físicamente por una sierra mecánica, muy probablemente acaben machacadas mentalmente por las revelaciones que escuchen.
Así que las poco más de 340 páginas del manga serán una experiencia intensa. Shingo Honda no quita el pie del acelerador ni un momento desde la primera página y las atracciones macabras se suceden una tras otra, todas con su girito propio que la hacen muy divertidas de ver, y encima lo sazona todo continuamente con ese martirio mental al que somete a sus personajes testimonio tras testimonio. Que por cierto, menudo baúl de secretos y de mierda escondían en el armario. Ya os digo yo que no os va a faltar el salseo, el morbo y el entretenimiento durante su lectura.

Al final la obra es una especie de remix entre un slasher, un battle royale estilo El Juego del Calamar y el programa aquel donde los concursantes ganaban más dinero según contasen más mierda sobre su propia vida. Todo ello concentrado en solo 2 tomitos japoneses.
El dibujo de Honda me sigue gustando mucho. Es de línea clara y luminosa, muy lejos de los dibujos sucios y oscuros de otros mangas de terror, lo que hace que las escenas más desagradables sean mucho más explícitas que en otras obras, porque todo se ve en detalle y a las mil maravillas: ya sea un cuerpo cercenado por la mitad o un cerebro saliendo disparado de su cabeza.
Si le puedo poner algún pero es quizá que sus personajes, en las escenas de acción, no son especialmente dinámicos y siempre están un poco rígidos. Pero bueno, no es un problema mayor.

Happyland es todo un festín para los que les gusten las historias slasher y el gore. Si no le pedís mucho más, es probable que incluso os acabe sorprendiendo gracias a los elementos argumentales que mete (todos ellos brillando más por lo morbosos y retorcidos que son que por estar especialmente trabajados). Obviamente si buscáis algo más elaborado, pues no es vuestro manga, pero creo que dentro de este tipo de terror todos sabemos a lo que nos solemos enfrentar y somos conscientes que estas historias van a lo que van.
Así que por mi parte más que contento. Una de las historias que más me han gustado dentro de este género en bastante tiempo, ya no sólo por sus escenas sangrientas y su planteamiento retorcido, si no por haber sabido concentrarlo todo en un número de páginas tan corto. Que hace que el festín sea rápido, intenso y muy divertido.
