Yu satomi es una autora bien conocida en España a la que hemos visto casi siempre en obras oscuras o de terror como: Noah of the Blood Sea, donde era autora completa, o Mushihime encargada del dibujo y donde los guiones estaban a cargo de Masaya Hokazono, al que muy también hemos visto en Freak Island y Pumpkin Night.
En el manga que nos ocupa hoy, Satomi vuelve a tomar las riendas de los lápices, y deja el guion en manos de Kantetsu, a quien solo hemos visto en España en una obra: Endroll Back, publicada por Moztros y reseñada también en el podcast.
Así que tenemos dos autores más o menos conocidos, que unen fuerzas en esta La Chica Quemada, publicada por Milky Way Ediciones en 4 tomos tamaño B6.

Para la ocasión no se alejan de sus temas preferidos, ya que nos traen una historia oscura y cruda, pero eso sí, mucho más enfermiza de lo que habíamos visto hasta la fecha en sus obras anteriores.
Aquí vamos a conocer a Shiina, una estudiante de instituto que lleva siempre un parche en el ojo y que parece bastante amable de cara a la galería, pero esconde un secreto oscuro: ella siente una atracción enorme por la muerte, hasta el punto de que su gran deseo es llevar a cabo el suicidio perfecto.
Un día, un compañero de clase llamado Kaname, que parece completamente hastiado de la vida, descubre su cuaderno secreto con textos sobre este asunto y queda totalmente fascinado por la chica y sus ideas. De esta forma, entablan amistad, y Shiina, con su carácter explosivo y enérgico, empieza a arrastrar a Kaname a su particular mundo en el que todo gira entorno a la muerte.
Como veis, aquí tenemos una historia no sólo oscura, si no también bastante incómoda por los temas que toca y por cómo se acerca a ellos, especialmente a través del personaje de Shiina. Una chica que a pesar de su fachada alegre, está completamente vacía por dentro, y solo parece saber conectar con el mundo, curiosamente, a través de la muerte.

Su contrapartida, Kaname, es un chico igualmente vacío. Con problemas muy serios en casa, por culpa de los cuales deambula por la vida sin motivaciones y aspiraciones. Al principio de la obra, Shiina se convierte en esa chispa que le da significado a todo y, como suele suceder en estos casos, empieza a dejarse llevar por una espiral oscura y, para mi al menos como lector, fascinante de ver.
En este punto tengo que mncionar a Boy’s Abbys, otro manga de Milkyway Ediciones que también partía de una idea muy similar: una pareja de adolescentes que prometían suicidarse juntos. A partir de ese punto, se iniciaba una espiral de autodestrucción de 17 volúmenes como pocas veces hemos visto en un manga.
Aquí todo se trata de manera más directa, centrándose en un grupo más reducido de personajes: los dos protagonistas y un par de estudiantes adicionales (todos ellos igualmente destrozados mentalmente por culpa de su entorno), para crear así un retrato de la adolescencia sombrío pero no por ello menos realista.

El manga tiene un buen in crescendo, con situaciones y escenas realmente duras y violentas, tanto física como emocionales, que llevaran a los protagonistas al borde del abismo. Aunque en este caso, es una abismo al que parece querer saltar de cabeza.
Quizá el último tomo peque de no cerrar de la mejor forma (algo parecido sucedió también en Boy’s Abbys), ya que siendo una historia tan cruda y directa, uno quizá espere otro tipo de resolución más en esa línea y no tanto la que se nos acaba presentando. Pero igualmente, es un final aceptable, que ata cabos y deja la serie completamente cerrada.
Sensaciones buenas por mi parte en esta La Chica Quemada. Ha sido un carrusel intenso de emociones que me han tenido pegado a las páginas durante toda la historia, a veces preocupado por los protagonistas, a veces deseando ver si daban un paso más en su caída a los infiernos, y a veces llevándome las manos a la cabeza por lo que estaban viviendo…

Para el dibujo, Yu Satomi opta por un estilo shonen, con una línea más sencilla y gruesa de la que vimos por ejemplo en Mushihime, que se decantaba por un apartado visual más adulto.
Curiosamente esta decisión hace que todo resulte más perturbador, ya que los personajes, siempre dibujados como en las clásicas comedias de instituto (especialmente Shiina), no tardarán en empezar a comportarse de forma muy diferente a lo que estamos acostumbrados en ese tipo de obras.
Ahorcamientos, muertes, maltratos… un desfile de situaciones incómodas de presenciar que serán todavía más escalofriantes cuando veamos que, en muchas ocasiones, son buscadas por los propios personajes.
Así que visualmente, creo que toma un camino interesante. Inesperado quizá, pero bien resuelto a pesar de no andarse con grandes florituras. Lo que si demuestra Satomi en todo momento es un gran pulso narrativo capaz de tenerte con el corazón en un puño mientras pasas las páginas sin darte cuenta hasta fulminar el tomo.

Mis conclusiones finales con este La Chica Quemada por tanto son positivas. Una obra corta que me ha atrapado y que deja huella tras la lectura a pesar de su relativa brevedad. Si Boy’s Abbys era una carrera de fondo en la que acababas absolutamente extenuado y sumido en un pozo de desolación por puro agotamiento… esto es más como una carrera de 100 metros donde subidas y bajadas se dan a una velocidad mucho mayor.
Un manga para los que disfrutéis los dramas oscuros y con situaciones realmente incómodas y duras.
