Ryo Ishiyama es un autor que no hemos conocido apenas en España pero que cuenta en el currículum con haber sido ayudante del mismísimo Eichiro Oda en One Piece.
Pocas cartas de presentación puede haber mejores hoy día que haber trabajado codo con codo con el maestro Oda en uno de los mangas shonen más importantes de la historia. De hecho el propio Ishiyama participó como guionista en ese volumen de One Piece Episodio A dibujado por Boichi que nos llegó hace un tiempo.
Pero si es verdad que nunca lo habíamos visto en nuestro país como autor completo y hemos tenido que esperar a que nos llegase esta El Dragón y el Camaleón para conocer a este mangaka que tiene perfectamente dominado el lenguaje del shonen. La obra se publica a día de hoy en la revista Gangan Joker de Square Enix , cuenta con 7 volúmenes y sigue abierta a día de hoy.

La historia nos mete de lleno en la vida de un par de mangakas. Vamos a conocer a Garyo Hanagami, el autor del manga shonen de más éxito de momento (llamado Dragon Land), que es un tipo muy entregado a su trabajo, siempre motivado y además muy agradable con sus ayudantes y compañeros. Y por otro lado a Miyama, precisamente uno de los ayudantes de Hanagami, un dibujante al que llaman el camaleón porque tiene la capacidad de imitar el estilo de cualquier artista. Aunque eso si, tiene un carácter insoportable.
Un día estos dos autores tienen un accidente y caen rodando por las escaleras, entrando ambos en coma. Al despertar descubren que han intercambiado sus cuerpos. Ahora Miyama tiene la apariencia del maestro Hanagami, y Hanagami la del ayudante Miyama.

Obviamente Hanagami quiere buscar una solución a este problema pero resulta que Miyama se niega: ahora tiene la posición que siempre había querido: es un autor de renombre, tiene una serie de éxito en curso y puede aprovecharlo para conseguir más fama. Así que no está dispuesto a renunciar a esto.
Pero Hanagami en lugar de desesperarse se toma esto como un reto y se propone crear un nuevo manga desde cero que supere a su propia obra. Así que le cuenta la verdad a su editor y a partir de ahí comenzará un duelo por superar a Miyama.
Y así comienza esta obra que como veis nos introduce en el mundo de la creación de manga, pero añadiéndole a todo un componente de fantasía bastante curioso. Algo que inmediatamente la aleja de obras como Bakuman o La pluma no se detiene, obras que igualmente tratan el mundillo de los mangakas pero de forma menos fantástica.

Hay que decir eso si, que pasado el momento chocante del intercambio de cuerpos, el resto del manga se desarrolla de forma más o menos realista, ya sin ciencia ficción de por medio aunque, eso si, todo regado con una inconfundible narrativa shonen como os decía antes.
¿Qué quiere decir esto? Pues que vamos a tener personajes con unas personalidades marcadísimas, un protagonista cuya motivación roza lo surrealista, entregado a 200% a su pasión (el dibujo en este caso), situaciones donde se generarán duelos entre mangakas con rankings de por medio, expulsiones de la revista, y todo tocado con esa épica propia del manga shonen de acción o de los deportivos.
Y lo bueno es que hace todo esto y consigue que funcione, sea divertido y resulte una lectura intensa. Para mí su gran punto a favor es el tema que toca, el de la creación de mangas vistas desde dentro, que aunque no sea algo nuevo, si que está muchísimo menos resobado que el de los clásicos mangas de acción con un personaje bueno para nada que va evolucionando y creciendo a base de repartir tortas y aprender nuevas técnicas.

El manga logra encontrar un punto interesante entre esa épica shonen y la parte más informativa o documental podríamos decir. Dándole en esta ocasión mucha más importancia a lo primero, y dejándole menos espacio a contarnos todos los entresijos de la creación del manga, que para eso ya tenemos por ejemplo la gran Bakuman, donde se nos contaba con pelos y señales todas estas cosas hasta el punto de saturar un poco.
Aquí se nos darán pinceladas: algunas sobre el funcionamiento interno de las revistas, otras sobre como tratan los grandes mangakas con sus ayudantes e incluso algún detalle técnico sobre dibujo… pero todo muy bien integrado en la narrativa, sin forzarnos a leer páginas de texto informativo y dando siempre todo el peso al argumento que, como os digo, es pura épica shonen.
Esta épica se asienta por un lado en el dibujo, como ahora os contaré, y por otro lado en la propia historia, a base de presentarnos personajes (muchos de ellos autores de manga) a cual más pintoresco y surrealista, o con arcos argumentales que juegan con muchos clichés de la demografía pero trasladándolo al mundillo de la creación de manga. Como ejemplo os diré que uno de los primeros arcos colocará a 6 mangakas noveles y prometedores en una mansión para competir en distintas pruebas (todas por supuesto relacionadas con el dibujo y la creación de un manga) para dar forma a la que sería su primera serie regular. El premio para el vencedor será poder publicarla y tener su propio anime.

Ahí tendremos compitiendo por ejemplo a la dibujante de mangas de terror, al especialista en misterios, al que es un crack con las obras de acción, etc…
Con ese ejemplo yo creo que más o menos queda claro el tono de este manga y lo que busca. Básicamente despertarnos las sensaciones más reconocibles del manga shonen: la superación continua, el no rendirse jamás, el compañerismo, la rivalidad llevada al infinito, etc… Y debo quitarme el sombrero porque esto lo hace muy bien, apoyándose sobre todo en un despliegue de personajes muy carismático y en un ritmo narrativo brutal donde, al menos por ahora, no está alargando ningún arco más de la cuenta.
Por otro lado, el dibujo de Ishiyama me ha parecido que tiene también un gran nivel. Toda esa intensidad que os contaba en las personalidades de cada personaje, viene subrayado como no podía ser menos, con unos diseños que no se quedan atrás. Melenas al viento, mechas de colores, poses exageradas… tenemos todo lo que queráis. Aquí los mangakas no parecen ratas de bibliotecas si no djs en un megaevento de Ibiza. Y eso la verdad que mola y le da más atractivo a la historia.

Y lo mismo podemos decir con sus gestos y poses. En muchas ocasiones cuando vemos a los personajes coger la plumilla casi parece que vayan a lanzar un ataque a lo Jojo´s Bizarre Adventures. Es más, en muchas ocasiones estos momentos de enfrentamiento creativo o cuando uno se dispone a hacer algún dibujo especialmente elaborado veremos como la escena viene acompañada con la típica bestia de fondo representando al artista. Algo que sucede bastante, y como bien dice le título, el protagonista (Hanagami) se visualizará a veces como un dragón, Miyama será un camaleón, y por ahí tendremos también a una mangaka a modo de serpiente, otro de tigre, etc… Así que ya veis que el apartado visual por momentos nos hará sentir casi en un manga a lo Saint Seiya más que en uno donde los protagonistas son principalmente dibujantes de tebeos.
Y por cierto, aunque antes os he dicho que Ishiyama fue ayudante de Eichiro Oda, debo decir que su estilo no me ha recordado nada a él. Quizá en algún detalle puntual de los rostros como en los ojos, o en algunos encuadres concretos… pero la verdad me parece que este hombre tiene un arte más elaborado y en general me resulta más agradable visualmente, y sobre todo, menos caótico que el de Oda.
Y termino ya la reseña, felicitando a Norma por esta licencia y animándoos a todos los que no la conozcáis a que os acerquéis a ella. Sobre todo si os atrae todo este mundillo interno del manga, las revistas shonen, etc… aquí vais a encontrar cosas muy curiosas e interesantes, pero sobre todo una historia divertidísima y muy bien contada en la que, estoy seguro, el autor habrá puesto muchísimo de su propia experiencia.
