Para la reseña que os traigo hoy toca retrotraernos a los inicios de La Estación de Nieblas, concretamente al primer programa de la primera temporada del podcast. En aquella ocasión os hablé de Little Bird, y ahora, 4 años después, es el turno de hablar de su precuela Precious Metal.

Little Bird en su momento fue un cómic que sorprendió mucho y gustó todavía más. Sus autores eran bastante desconocidos, pero eso no fue problema para que todo el mundo se fijase en esta obra hasta el punto de ganar el premio Eisner 2020 a la mejor serie limitada. A España nos la trajo Nuevo Nueve en una edición en tapa dura muy similar a la del cómic que nos ocupa hoy.
Ahora, ya en 2025, Ian Bertram y Darcy Van Poelgeest vuelven a unirse para expandir el universo de aquella historia, y lo hacen con Precious Metal, una precuela en 6 números recopiladas íntegramente en el volumen de Nuevo Nueve, que nos lleva 35 años atrás en el tiempo con respecto a Little Bird. Antes de continuar, si me gustaría apuntar que este cómic puede disfrutarse perfectamente sin haber leído la obra original. De hecho podéis leerlos en el orden que queráis, ya que aunque haya unos cuantos personajes en común, su rol en muchas ocasiones es anecdótico y poco influye lo que vemos en una historia con lo que sucede en la otra.

Argumentalmente volvemos a estar en La Tierra, un planeta reconocible pero completamente atrofiado con respecto al que todos pisamos actualmente. Aquí tendremos religiones que se alzan, conspiraciones de todo tipo, modificaciones corporales brutales y mil y un elementos bizarros que parecen haber distorsionado nuestra realidad hacia una mezcla sicotrópica entre tecnología, magia y viscosa carne alienígena. Una vez más las explicaciones que nos darán sobre como todo ha llegado a este punto serán escasas, consiguiendo así que nos movamos continuamente a través de una neblina tan desconcertante como atrayente (gran parte del mérito en esto es del dibujante Ian Bertram como luego os contaré).
La historia gira en torno al cazador de seres modificados Max Weaver. Este hombre tiene como misión dar con un niño que, de forma inesperada desata su poder y hace que parte de los recuerdos perdidos de Max vuelvan a su mente. Viendo que este niño puede ser la clave para recuperar parte de su vida, decide entonces ir detrás de él, lo que lo sumergirá de lleno en una batalla de poderes mucho mayores de lo que pueda imaginar, ya que este chiquillo parece ser importante no sólo para el propio Max, si no para todo el mundo en general.

En su momento os comenté que Little Bird me traía a la mente a autores muy concretos: Jodorwky y Moebius. Tanto por el estilo visual como por el tipo de historia, esas influencias eran muy claras en aquella obra. Y en esta Precios Metal todo esto se multiplica aún más, y no solo eso, si no que se le añade otra figura brutal del panorama comiquero a la ecuación: la de Katsuhiro Otomo.
Imaginaros esta Precious Metal como una especie de reinterpretación de Akira (libre por supuesto), pasada por el filtro de Jodorowsy y transportada al papel entre Moebius y James Harren (el dibujante de los primeros números de Rumble o de Ultramega). La combinación a priori promete, y el resultado ya os adelanto que mola aun más.
Como os decía antes, en Precious Metal se van a entremezclar el interés por este niño misterioso por parte de facciones enormes como partidos políticos o grandes sectas religiosas, con otros más de a pie: como el mismo Max, ciertos gánsteres, una diseñadora genética, etc… los caminos de todos estos grupos y personajes se irán cruzando continuamente, siempre con la búsqueda de este niño como motor de la historia, lo que dará lugar a enfrentamientos, batallas, traiciones, secretos revelados y acciones del pasado que tendrán su peso en la actualidad.

Además, el cómic introduce ciertos pasajes oníricos, con algunos sueños que el protagonista tendrá que intentar descifrar para dar con la clave de su pasado y de su futuro, etc…
En resumen, un buen remix de elementos que logran construir una historia muy completa que, eso si, se mueve en un mundo complejo con terminología propia que nosotros como lectores tendremos que intentar asimilar o por lo menos comprender mínimamente para no perdernos a las primeras de cambio. Pero tampoco hay que preocuparse demasiado porque ya os digo que los propios autores no pretenden explicarnos el funcionamiento de todo al dedillo, y como hacía por ejemplo Jodorowsky en El Incal, habrá muchos detalles que tengamos que aceptar sin más dando por hecho que la lógica de este universo funciona así, porque las explicaciones al respecto serán muy escasas.
Y precisamente este universo raro, incomprensible y perturbador por momentos es lo que más me ha gustado de Precious Metal. Ya brillaba en Little Bird, pero para mí en esta serie es donde termina de explotar y de mostrarnos todas su virtudes, muy en la línea de esos universos bizarros del cómic europeo o del americano más independiente.

Pero por supuesto todo esto no sería posible y no tendría el mismo atractivo si no fuese por el espectacular dibujo de Ian Bertram, que aquí anda totalmente desatado a la hora de regalarnos personajes y escenarios a mitad de camino entre una ensoñación febril y una obra de ciencia ficción clásica.
Viñetas atestadas de detalles, coloridas, con criaturas multiformes, ciudades gigantescas y, de nuevo, ese toque onírico por todos lados. El apartado artístico tiene tanta fuerza que me hace dudar de si la historia calaría igual con otro dibujante de menor nivel, porque en muchísimos momentos es sin duda el gran protagonista del cómic y el que te hace estar con la boca abierta página tras página.

Y para cerrar, solo comentaros que la edición de Nuevo Nueve es magnífica. Un buen tomo integral en tapa dura por 40€ que, además de la historia, incluye las distintas portadas de los 6 números originales de esta miniserie. Queda estupenda al lado de Little Bird.
Por mi parte es un cómic muy recomendado, ciencia ficción cargada de buenas ideas, mucha imaginación y una historia que engancha. He leído en alguna ocasión que su argumento es difícil de seguir o imposible de entender. Yo creo que para nada. Precious Metal es una obra que aunque se mueva dentro de un mundo complejo cuyas reglas no nos explican al 100%, su argumento sí que es totalmente disfrutable si se le pone atención a todo el tema de facciones, sus motivaciones e intereses, etc… Afortunadamente tiene muchas virtudes que harán que ese pequeño esfuerzo extra que hay que ponerle para no perdernos valga la pena.
