Conocidas originalmente en EEUU como The One Hand y The Six Fingers fueron publicadas como dos miniseries separadas de Image Comics. Cada una consta de 5 números y posteriormente fueron recopiladas conjuntamente en un volumen tipo trade paperback llamado The One Hand & The Six Fingers. Este tomo reúne los 10 números alternando los capítulos de ambas series para contar la historia completa en un solo flujo narrativo. Así, precisamente, es como Norma lo ha traído a España en un integral de tapa dura de buenas calidades bajo el título de La Mano y los Seis Dedos.

La historia nos lleva a Neo Novena, una ciudad futurista que rezuma decadencia, neones y lluvia perpetua. Allí conocemos a Ari Nasser, un detective veterano de homicidios que está a punto de jubilarse con una carrera impecable. Justo cuando cree que lo ha visto todo, aparece un asesinato que lo descoloca por completo: la escena reproduce con exactitud los crímenes brutales del Asesino de la Mano, un criminal al que él mismo atrapó años atrás.
Mientras Ari intenta comprender lo imposible, en otro rincón de la ciudad seguimos a Johannes Vale, un joven estudiante de arqueología obsesionado con tener todo bajo control. Sin embargo, su vida se tambalea cuando comete (o cree haber cometido) un asesinato con el mismo sello del Asesino de la Mano, aunque no recuerda nada de lo ocurrido.
Dos líneas narrativas se entrelazan: el detective que persigue a un fantasma del pasado y el estudiante que no sabe si es culpable o víctima de algo más grande. La tensión se va acumulando hasta un desenlace donde los secretos de Neo Novena quedan al descubierto.

El cómic es obra de Ram V y Dan Watters, dos guionistas británicos que se han consolidado en la escena internacional. Ram V tiene un estilo más poético y reflexivo (Las muchas muertes de Laila Starr, Costas Salvajes), mientras que Watters suele moverse en terrenos más oscuros y retorcidos (Lucifer, Coffin Bound). Juntos logran un equilibrio interesante: una historia que, además de ser un thriller, deja espacio para pensar en temas como la identidad, la memoria y el libre albedrío.
En el apartado gráfico tenemos un dúo muy curioso: Laurence Campbell se encarga de las páginas de Ari Nasser, con un trazo realista, sombrío y con mucho aire noir. Por otro lado, Sumit Kumar dibuja la trama de Johannes, y su estilo es diferente: más contrastado, con escenas que transmiten confusión y desorientación, perfectas para reflejar el estado mental del personaje.

El color de Lee Loughridge merece mención aparte, porque no solo embellece, sino que ayuda a separar atmósferas, tiempos y emociones. Es el pegamento que une ambos estilos de dibujo y les da coherencia.
Uno de los mayores atractivos de La mano y los seis dedos es su aspecto visual. Neo Novena se siente como un personaje más: una ciudad oscura, sucia, llena de reflejos de neón y lluvia incesante, un escenario perfecto para un thriller de tintes futuristas.
Las diferencias entre los dos estilos de dibujo funcionan muy bien. Cuando estás con Ari, sientes el peso de la experiencia, el cansancio, la dureza de la ciudad. Con Johannes, en cambio, todo es más ambiguo, más difuso, como si la realidad se resquebrajara alrededor suyo. El resultado es una narración visual rica y atmosférica, que te mete de lleno en un mundo a la vez fascinante y opresivo.

Lo mejor:
– La mezcla de géneros: ciencia ficción, thriller policiaco y misterio psicológico.
– La estructura a dos voces, que aporta dinamismo y mantiene la intriga viva.
– El apartado visual: tanto el dibujo como el color hacen que Neo Novena cobre vida de una forma muy potente.
Lo que flojea un poco:
– El final puede resultar algo confuso o precipitado. Algunos giros se sienten demasiado rápidos y no a todo el mundo convencerán.
– Si eres lector habitual de historias cyberpunk o noir, puede que algunos elementos te resulten familiares, aunque la obra sabe darles su toque.
La mano y los seis dedos es un cómic ideal para quienes disfrutan de los thrillers con un punto de ciencia ficción y atmósferas densas. No es una obra que busque dar respuestas fáciles: al contrario, juega con la ambigüedad y el desconcierto, invitándote a dudar de lo que ves y de lo que recuerdan los personajes.
Es una lectura envolvente, que destaca sobre todo por lo visual y por la forma en la que combina dos estilos narrativos en una misma historia. Si buscas un tomo único con personalidad, con un aire noir en clave futurista y con un trasfondo que va más allá del “quién lo hizo”, merece mucho la pena darle una oportunidad.
