La Estación de Nieblas

Reseña: Rogue Trooper

En esta reseña haceos parada en el cómic británico de la revista 2000 AD con una de sus obras más clásicas y conocidas.

Como sabéis, gracias a la línea Albion de Dolmen, ya teníamos en tiendas a Juez Dredd, del que han publicado sus tiras de prensa y un puñado de tomos con una selección de historias, teníamos también al Perro de Estroncio y nos faltaba la tercera esquina del triángulo: Rogue Trooper, personaje creado en 1981 por Gerry Finley Day y Dave Gibbons, que es del que quiero hablaros.

Rogue Trooper, para aquellos que no os suene, es un cómic de ciencia ficción militar que, a través de sus páginas, nos invita también a la reflexión de asuntos como el sentido de la guerra o el errático comportamiento humano. Nació tras lanzar una sencilla pregunta a los lectores de la revista 2000 AD: ¿qué tipo de historia os gustaría leer?. Y la ganadora por goleada fue: una de guerras futuristas. Así que a ello se pusieron.

Aquí el protagonista es Rogue, un soldado modificado genéticamente para poder combatir en el planeta Nu, un lugar estratégico dentro de una guerra a escala galáctica que está repleto de gases tóxicos. Allí combaten los sureños y los norteños.

Rogue pertenece al ejército del sur y se convierte en el último representante de su escuadrón tras sufrir este una masacre por la traición de uno de los generales.

Su objetivo a lo largo de toda la obra es el de localizar a este traidor y acabar con él, lo que le llevará a deambular por todo el planeta haciendo frente al ejercito del norte y sufriendo mil y una peripecias por el camino.

Eso si, Rogue no estará solo, ya que cuenta con 3 microchips rescatados de los cadáveres de 3 de sus compañeros asesinados. Estos microchips tienen en su interior las consciencias de los 3 soldados y los lleva insertados en su arma, en su mochila y en su casco. Con lo que además de poder conversar con ellos, estos jugarán el rol que les toca según el objeto que representan: Gunnar siempre preocupado por vigilar y atacar, Helm está más encargado de la parte táctica y Bagman controla suministros y despliega armas de todo tipo cuando se las necesita.

Y con esto ya tenemos la estructura básica de la serie, que se irá desarrollando al estilo clásico de los cómics surgidos de la revista 2000 AD. Es decir, cada historia será muy breve, apenas 4 páginas cada una de ellas, y la gran mayoría serán autoconclusivas, con lo que sus creadores siempre tienen que buscar la forma de darle algún giro o mensaje final que haga que esta lectura express tenga algún tipo de atractivo y valor.

De esto se encarga Gerry Finley Day, el guionista y co-creador del personaje junto a Dave Gibbons, que escribe historias entretenidas, con un aire oscuro, tenebroso y llenas de acción. Una mezcla muy curiosa entre lo militar y el terror que a mi siempre me ha recordado al universo Warhammer 40.000 y que por alguna razón, desde niño, me ha despertado una irremediable atracción.

Como os decía antes, las historias de Rogue Trooper buscan no solo entretener, si no también plantear ciertas reflexiones o realizar críticas. Y ya no me refiero al más obvio de ellos: mostrarnos lo absurdo y terrible de la guerra, si no que toca temas como el compañerismo, la justicia, la fidelidad, etc… En conjunto son historias entretenidas, que se leen muy cómodamente pero que, como suele pasar con este tipo de cómics, es mejor dosificar en su lectura para no saturarnos demasiado, ya que sus tramas sencillas y diálogos encorsetados pueden agotar al más pintado en caso de intentar hacer una maratón lectora.

Según avanza el tomo, encontraremos algún relato que se extiende durante varios capítulos, máximo unas 12 páginas en total, y que suelen usarse para darle un pequeño empujón a la historia haciendo evolucionar la trama y añadiendo nuevo trasfondo al relato. El resto de episodios más standard, son simplemente paradas puntuales en el viaje sin fin de Rogue, un poco al estilo de la serie Kung Fu de David Carradine, si es que hay alguien aquí que se acuerde de ella, pero ambientada en un infierno humeante.

En la parte del dibujo tenemos a un buen grupo de artistas, encabezados por supuesto por Dave Gibbons (dibujante de Watchmen) que fue además el co-creador del personaje. Precisamente a raíz de la serie de Kung Fu que acabo de mencionar, y tal y como nos cuentan en el prólogo de este tomo, hay que decir que Gibbons quería llevar al personaje de Rogue por un viaje mucho más espiritual podríamos decir. Quería convertirlo en un tipo que solo usa la violencia en momentos estrictamente necesarios. Una idea que al final quedó en un cajón, y se impuso la propuesta de Finley Day, que quería un cómic mucho más directo.

Yo personalmente no soy muy fan del estilo de dibujo de Gibbons, que es bastante clásico y estático para mi gusto, pero tengo que decir que siempre es un tio que cumple bien lo que le encargan y este caso no es una excepción. De hecho tengo que reconocerle que me apasiona su diseño de Rogue. Con esa piel azul y esos ojos blancos debajo del casco. Para mi es un personaje visualmente muy potente que pongo por encima de cualquier otro de la revista, incluido Dredd.

Eso si, aviso que Dave Gibbons está presente únicamente durante el arranque de este primer tomo (hasta la pagina 61 concretamente de las 230 que tiene aproximadamente). Con lo que básicamente se encarga de dibujar el primer arco argumental y sentar las bases estilísticas de la serie, para luego ceder los lápices a otros artistas. Y es entonces cuando entran en escena gente como Colin Wilson, Cam Kennedy o Brett Ewins que, sinceramente, lo hacen de fábula. Razón por la que me atrevo a decir que la mayoría no echaremos de menos a Gibbons.

Tenemos que destacar también que para esta edición Dolmen nos ha traído una versión completamente a color de la obra original, que era en blanco y negro (aunque también la vimos con un color más vetusto en otras ediciones). Con esto se le da un giro importante al cómic tal y como muchos lo recordarán, y de hecho para los más puristas puede suponer un trauma gordo ya que, al final, meterle color a un tebeo que estaba planteado originalmente puede cambiar mucho la forma de sentirlo durante la lectura. Si me apuras lo veo bastante más arriesgado que simplemente hacer un recoloreado.

A mi no me ha disgustado la verdad, el color de Charlie Kirchoff está muy bien integrado, ayuda a la ambientación y mantiene (e incluso refuerza en algunos momentos) la oscuridad de este planeta Nu. Pero es verdad que altera la estética original de la obra, con lo que me deja el corazón un poco partido. Eso sí, lo prefiero mil veces al color ochentero que he visto por ahí en otras ediciones.

La edición de Rogue Trooper de Dolmen me ha parecido muy buena, como es habitual la tenemos en tapa dura, con prólogo, extras tanto en forma de ilustraciones y portadas de IDW como en un interesante texto de Sergio Aguirre. Os recuerdo eso si que este es el primer tomo de muchos que deben estar por venir, aquí abarcamos básicamente un año en la historia del personaje: desde septiembre de 1981, cuando se estrenó en la revista, hasta agosto de 1982. Todo este material viene de la última edición que ha lanzado 2000 AD en un recopilatorio llamado Essential Rogue Trooper, que por el momento tiene solo 1 tomo disponible. El segundo se lanzar en enero de 2025 y, como curiosidad, os diré que por lo que nos han mostrado hasta el momento, todo está en blanco y negro.

Y os recuerdo que Rogue sigue teniendo historias nuevas a día de hoy, así que tenemos material para rato.

Y cierro ya la reseña recomendando esta serie obviamente a todos los que han disfrutado ya de las otras series de 2000 AD que viene rescatando Dolmen. El feeling es muy similar, pero con su girito de tuerca ambiental. Si os escama el tema del color, dadle una oportunidad al menos, y si nunca habéis leído el personaje y os da curiosidad, probadlo como os he dicho antes en sorbitos cortos. Leyendo 3 o 4 historias cada noche antes de acostaros. Ya veréis como vuestros sueños se llenan de dulce y sabroso napalm.

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