La Estación de Nieblas

Reseña: Birthright

Birthright es una novedad USA que nos ha traído Yermo y que cuenta con el gran aval de haber sido el cómic ganador en los premios LEN al más esperado de 2026. Ahí es nada.

Se trata también de una de las primeras apuestas por el cómic americano dentro de Yermo, que ya sabéis que tradicionalmente ha sido siempre una editorial centrada en el cómic europeo. Ya os hablamos en su momento de The Hunger and the Dusk, que fue su primera incursión en el cómic USA, y ahora toca el turno de Birthright, una obra publicada originalmente por Image entre 2014 y 2021 que cuenta con un total de 50 números y que aquí nos va a llegar en 5 recopilatorios en tapa dura que incluirán 10 grapas cada uno.

Sus autores son Joshua Williamson a los guiones, a quien hemos visto por ejemplo encargándose de algunos cómics de los GIJoe en el Universo Energon o en la serie de Fuego y Piedra donde se fusionaban Aliens, Predators y Prometheus. Y Andrei Bressan al dibujo, autor que también ha pasado por la serie de GIJoe, concretamente en la miniserie de Destro, así como en cómics de Batman o esa Dark Ride que medio publicó aquí ECC.

En Birthright vamos conocer a la familia Rhodes. Estamos en el día del cumpleaños del hijo pequeño, Mikey, y vemos que mientras juega con su padre, entra en un bosque y allí desaparece completamente. Por mucho que intentan dar con él, no queda rastro suyo.

Un año después, vemos que la familia ha quedado completamente rota tras ese acontecimiento. El padre y la madre de Mikey están a punto de divorciarse, todo son peleas en casa y en medio de todo está Brennan, el hijo mayor de ese matrimonio. Además, tanto su esposa, como la prensa, acusan al padre de haber asesinado a Mikey, mientras que este no sabe que hacer para demostrar su inocencia.

En mitad de todo esto, aparece un hombre con aspecto de héroe medieval: musculoso, con ropas extrañas, y portando espadas y todo tipo de armas, que para colmo dice ser el propio Mikey. Cuenta que ha pasado este último año en una mundo alternativo llamado Terrenos en el que el tiempo pasaba más rápido y donde tuvo que luchar contra todo tipo de criaturas hasta convertirse en un héroe que acabó con un el malvado rey Lore que pretendía esclavizar al mundo. Y ahora, después de esta gran hazaña, había vuelto a la tierra para reencontrarse con su familia y evitar un gran peligro que venía de camino.

Obviamente esto despierta la desconfianza tanto de la familia, como de la policía, que lo tiene retenido. Pero tras intercambiar unas palabras con ellos, tanto su padre como su hermano deciden creer en él y se embarcan en un viaje en busca de estas fuerzas del mal venidas de Terrenos que Mikey debe exterminar. Eso sí, lo que su familia no sabe es que el propio Mikey les está mintiendo a la cara… ya que jamás venció al malvado rey Lore, todo lo contrario, ahora trabaja en secreto para él como uno de sus sicarios y viene a jodernos a todos.

Y así de fuerte comienza esta historia, un relato épico que combina la fantasía heroica con una aventura contemporánea al más puro estilo de la primera película de los Másters del Universo, con un tipo de 2 metros blandiendo una espada mágica en las calles de alguna ciudad estadounidense y haciendo frente a fuerzas de otro mundo mientras la policía intenta darle caza.

Pero además de esta línea temporal principal, Birthright también está regada de flashbacks. Que serán los recuerdos que el propio Mikey va contando a su familia sobre sus aventuras en este otro mundo: desde cómo llegó a él, sus primeros pasos, el día que conoció a su prometida o sus primeras batallas contra criaturas de todo tipo.

El tono de la historia es un poco el habitual en este tipo de aventuras del cómic americano, en las que a pesar de toda la carga de fantasía y acción que se nos mete, hay un peso muy importante de elementos como las relaciones familiares o los sentimientos (e incluso resentimientos) entre personajes. Además, tenemos ese toque cómico tan típico de las aventuras en las que un personaje es trasladado de un mundo (o una época) a otro y apenas entiende nada de lo que sucede a su alrededor. Aquí encima lo veremos por partida doble: por un lado el Mikey niño llegando a Terrenos y luego el Mikey adulto tratando de reincorporarse a la sociedad actual cuando ya es todo un Conan de la vida.

Toda esta mezcla de aventura y drama familiar me ha recordado muchísimo al gran cómic Saga de Brian K. Vaughan, eso sí, con menos habilidad narrativa y cambiando la ciencia ficción por fantasía medieval, pero partiendo de los mismos ingredientes básicos.

El cómic además no deja de añadir elementos a la coctelera (que no voy a mencionar por supuesto) lo que ayuda a que estas 10 primeras grapillas se lean del tirón con muchísima facilidad. Es toda una maratón de acción, aventuras, toques de humor y, eso sí, mucha locura argumental en la que casi todo vale gracias a esa mezcla de realidad y fantasía. Tenemos que ir aprendiendo y aceptando las reglas del juego según van pasando cosas imposible y eso a veces parece un poco tramposo (siempre hay un hechizo oculto bajo la manga, una espada que tiene un poder inesperado o un personaje que muestra una habilidad que no conocíamos hasta el momento justo). Es un poco el peaje a pagar para entrar en la propuesta de Birthright que, por lo demás, es un pura diversión.

El dibujo de Bressan me ha parecido bastante decente. No destaca pero tampoco me desagrada. Para mi gusto brilla más en las escenas ambientadas en este mundo de fantasía épica o cuando nos muestra criaturas monstruosas, y decae un poco en los momentos más urbanitas y tranquilos, pero creo que funciona en todo momento, ayudado siempre por el color que también cumple.

Siendo sincero, me esperaba un poquito más de este apartado, y aunque no me parece malo, sí que creo que le falta un pizca de epicidad, color y espectacularidad a todo. Me pareció muy superior, por ejemplo, aquel The Hunger and the Dusk que Yermo nos trajo hace unos meses. Pero bueno, son obras distintas, estilos también diferentes y lo bueno es que el trabajo de Bressan no impide ni mucho menos que el cómic sea toda una montaña rusa.

Al final puedo decir que Birthright ha hecho los deberes y ha cumplido bien esas expectativas que, al menos yo, tenía puestas en él. Es prácticamente todo lo que me esperaba y eso me alegra un montón: ha satisfecho mis ganas de aventura, de ese toque familiar que cabía esperar también de él y, si acaso, he sentido que se quedaba un poco más cortito en el apartado artístico, pero es algo que perdono sin problema siempre que la historia mantenga el nivel.

Tras este primer volumen solo hemos descorchado la primera de las 5 botellas que vamos a meternos entre pecho y espalda en los próximos meses, y eso es otra cosa que me gusta: Birthright va a ser un viaje extenso, de 5 volúmenes, en el que, visto lo visto, nos esperan muchos giros argumentales y muchos personajes interesantes. Gran licencia de Yermo, que por el momento está acertando de lleno en las obras USA que nos está trayendo.

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