En esta reseña regresamos con una de las líneas manga que más estamos disfrutando a día de hoy dentro del panorama nacional. Nos referimos a esa sección de terror, thriller y gore de Arechi en la que hemos visto obras como Gannibal, Limit, Smiley o Happyland (todas ellas reseñadas en nuestro podcast y canal de Youtube).

Además, muchas de estas series comparten revista original en Japón: la Manga Goraku, revista seinen semanal que auque no está centrada exclusivamente en estos géneros que os he comentado, si que parece esconder muchas joyitas oscuras que poco a poco Arechi nos está trayendo.
En esta ocasión se han decantado por Shark Panic, un manga que se publicó en 2020 y que quedó recopilado en 2 tomitos que aquí han fusionado en un buen integral de 352 páginas a un estupendo precio de 16€, en el que además tendremos disponible la portada del segundo volumen bajo la sobrecubierta.
El autor de Shark Panic es un mangaka desconocido hasta la fecha en nuestro país: Tsukasa Saimura, un autor muy especializado en el género del horror y la demografía seinen que tiene en su curriculum varios mangas de zombies como Tokyo Undead, de demonios como The Devil of the Gods o de supervivencia con animales salvajes como Sangeki Sanmyaku, con un grupo de osos como protagonistas, o esta Shark Panic en la que los tiburones son los que mandan.
La gran mayoría de estos mangas son muy breves, así que resulta un autor ideal para picotear entre sus obras como quien iba en su día al videoclub a alquilar películas de terror de serie B para pasar el rato.

Y es que estas son un poco las sensaciones que despierta Shark Panic desde el inicio: el de una película de terror de cine B (tanto para lo bueno como para lo malo) en la que se va a dedicar el tiempo justo al desarrollo de personajes o de la trama (en este caso unas 2 páginas). Todo lo demás será pura acción, tensión y, por supuesto, muertes horribles a base de dentelladas de los reyes de la fiesta: un grupo de tiburones que han aparecido en la costa japonesa.
Shark Panic podríamos dividirla en 2 partes, como si se tratase de una película y su continuación. En la primera conoceremos a un grupo de amigos que tras años sin verse, deciden reunirse y dar un paseo en lancha. Al principio todo sin risas y bromas, pero en cuanto se alejan de la costa se cruzarán con un inmenso tiburón que se obsesionará por usarlos de cena.

La segunda parte del manga, que se corresponde al segundo volumen japonés, tomará el relevo de la anterior y añadirá un par de nuevos protagonistas, unos curtidos pescadores que intentarán dar caza al tiburón.
Con este giro de timón a mitad de la lectura Saimura consigue refrescar la historia y evitar que la matanza de este grupito de pobres desdichados en mitad del océano no se nos haga muy repetitiva, porque lógicamente el entorno en el que nos sitúa la historia da un juego limitado (más aún si has visto películas del género con una trama similar como la saga Tiburón). Digamos que muchos de los trucos o sorpresas ya nos sonarán de otras historias, pero es que tampoco hay muchas posibilidades argumentales cuando todo se reduce a un grupito de personas flotando en mitad del mar en una barcaza de 5 metros.
Con esto lo que quiero decir es que no esperéis que este manga nos ofrezca grandes variantes respecto a los slashers de tiburones, pirañas o mantas rayas asesinas que ya hemos leído anteriormente y, sobre todo, a los que ya hemos visto en el cine, que creo que es el gran referente para Saimura.

Mi recomendación es que vengáis a este manga con la idea de disfrutar de un lectura con estructura slasher clásica, de película de serie B, donde el gran aliciente que vais a encontrar son las distintas muertes a cuál más cruel que veremos.
Me ha resultado llamativo, eso si, y en mi caso personal para mal, el hecho de que estas muertes y las escenas de ataque por parte del tiburón en general no hayan sido tan salvajes y gore como me esperaba. Vamos a tener sangre por supuesto, y veremos a gente despedirse de la vida entre los colmillos del tiburón, pero me ha faltado ese estilo más despiadado y explícito que si hemos visto en otras obras como por ejemplo Happyland.
Y creo sinceramente que le habría venido muy bien, ya que como os decía al final Shark Panic tiene un argumento prácticamente inexistente, unos personajes sin ningún interés y todo su potencial recae por tanto en esos duelos con el tiburón. Llevarlos al extremo creo que habría sido su mejor baza para dejar huella, y cerrar cada momento de cacería con algunas viñetas que nos dejasen la boca abierta por su contenido gore pues habría supuesto un aliciente en mi opinión.

¿Qué sucede? Que Saimura o bien se contiene y deja todo en una término medio bastante tibio o bien sus habilidades con el dibujo y su inventiva no le dan para más. Y termina firmando una obra que entretiene pero que no deja ninguna escena memorable que nos haga recordarla. Se mueve entre momentos de tensión, alguna sorpresa y varios ataques que no terminan de impactar como debieran.
Mi opinión es que este problema viene causado por el dibujo de Saimura. Es resultón, bastante claro en todo momento, pero en las escenas de acción no termina de brillar. Emplea muchos primeros planos que se comen la viñeta y que no nos permiten disfrutar al 100% de lo que está sucediendo, y sobre todo no se arriesga a subir un puntito más en lo que a brutalidad se refiere.
¿Hace esto que Shark Panic sea una mala lectura? Pues depende mucho de lo que estéis buscando. No hay más que recordar la cantidad de gente que disfruta del cine de terror de serie B a pesar de todas sus limitaciones. Esto es lo mismo, no nos vamos a engañar. Con la diferencia de que dentro del manga en España, son muy poquitas las obras de este tipo que nos llegan y, para colmo, cuando lo hacen algunas son rematadamente malas: como esa Shinotori que nos trajo Ivrea hace algunos años.

Shark Panic tiene una gran virtud: que es muy consciente de lo que es y no se anda con tonterías existenciales, ni pretende vendernos la moto de lo que no es en ningún momento (véase el manga Pygmalión como ejemplo de esto). Y sinceramente esto es un punto que la salva para mí.
Cada año que pasa me siento más a gusto leyendo y menos cómodo sentándome delante de la tele a ver películas. Y sinceramente, me alegra ver que editoriales como Arechi se atreven a traer material para los que en algún momento disfrutamos de esas cintas de terror con portadas salvajes hechas con 4 duros. Este manga, y algún otro que hemos ido recibiendo últimamente como Área de Contención X de Hidra Manga, me devuelven esas sensaciones tan particulares del cine de terror de serie B: entretenimiento puro sin mensaje, sin calentamiento y, por lo general, sin muchas ataduras. Aquí si que hay un poquito más de autocontrol del queme gustaría, es su puntito gris como os decía, pero igualmente es un manga con el que me lo he pasado muy bien y que estará esperando ansioso en mis baldas compañía de mismo estilo.
