La Estación de Nieblas

Europeo

Reseña: Space Relic Hunters

Space Relic Hunters es un cómic publicado en España en un tomo único por Yermo Editorial que reúne a Sylvain Runberg al guión y a Grun al dibujo y color.

No es la primera vez que vemos a estos dos autores en nuestro país, ni tampoco es la primera vez que los vemos trabajar juntos, ya que ambos son los creadores de esa On Mars, también publicada por Yermo Editorial. En esta ocasión repiten equipo y género, ya que aquel otro cómic también era ciencia ficción, pero nos lo traen con un tono algo diferente.

En Space Relic Hunters estamos en un futuro lejano, en mitad de un enorme imperio galáctico en el que desde hace apenas 200 años se ha establecido la prohibición de la libertad religiosa. Aquí es obligatorio adorar a un panteón de 4 grandes dioses galácticos y cualquiera que no lo haga será perseguido.
En medio de este trasfondo, conoceremos a una pareja de cazadores de reliquias: la humana Xia y el extraterrestre Little Mercur, un curioso individuo que viste siempre un traje que impide que sepamos cuáles son sus rasgos.

Estos cazadores de reliquias reciben encargos para recuperar objetos prohibidos y, como si fueran una especie de Indiana Jones espaciales, viajarán a mundos perdidos, recorrerán paisajes de lo más particulares y se enfrentarán a todo tipo de amenazas.

En la historia que nos ocupa en este tomo, estos dos personajes se unirán a un tercero llamado Vitelio para cumplir una peligrosa misión. Una misión que obviamente tendrá algo más chicha de la que aparenta en un principio y que se convertirá en una aventura al más puro estilo Guardianes de la Galaxia o Rebel Moon.

Con Guardianes de la Galaxia comparte también el tono distendido de la historia, bastante alocado en muchos momentos y con personajes que invitan a no tomarse esto muy en serio. Como sucede por ejemplo con Xia, la misma protagonista: una mujer bastante despampanante que practica una religión que la invita a estar borracha la mayor parte del tiempo. Entre ella y Vitelio, un tipo virgen que ha pasado la vida sirviendo a los dioses galácticos, se crearán bastantes situaciones cómicas con diálogos muy en la línea de esa ciencia ficción cinematográfica americana más contemporánea.

Y el desarrollo de la historia tampoco se aleja mucho de esa fórmula. Vamos a tener tiroteos, persecuciones con naves, visitas a unos cuantos planetas de lo más variados y un par de giritos que mantienen el interés hasta la última página. Es decir, una mecánica funcional, divertida y con pocas aspiraciones a nivel argumental.
Habrá quien diga que esto podría haber dado mucho más de si, pero yo personalmente dudo mucho que sus autores buscasen algo más allá de esta historia de consumo rápido.

Space Relic Hunters cuenta una primera mitad que me enganchó muchísimo, con ritmazo narrativo, un montón de situaciones que van pasando a toda velocidad llenas de acción, así como personajes que entran y salen sin dar tiempo a respirar. Luego en la recta final creo que intenta complicarse la vida innecesariamente argumentalmente, aunque por fortuna termina salvando bien los platos.
Personalmente soy de los que prefieren que, si una obra apuesta desde el primer momento por lo sencillo y ligero, se mantenga ahí hasta el final y no intente sacarse un salto con triple tirabuzón en el último momento que no va a entrar bien. Pero bueno, en este caso no llegamos a eso.

Lo que si hace es dejar con ganas de más, tanto a causa del guión, que nos deja algún cabo pendiente de resolver, como porque al final uno tiene la sensación de que todo esto ha sido el primer capítulo de lo que podría ser toda una serie de aventuras espaciales a lo Valerian. Ojalá suceda y tengamos al menos un segundo volumen.

Lo que sí puedo deciros de este cómic, es que dejará satisfechos a los que lo lean mentalizados de que esto es un producto palomitero, alejado de las muchas obras europeas sesudas y profundas del género. Y de hecho precisamente por eso me resultó atractiva a mí: por esa narrativa tan yankee unida a un apartado visual magistral y totalmente en la línea de los álbumes europeos más tops.

Y es que si algo se disfruta de esta Space Relic Hunters es su dibujo y color, ambos de Grun, un tipo que solo con On Mars y este cómic ya nos tiene enganchados a sus álbumes a más de uno. Tiene un estilo limpio y redondeado, que entra muy bien por el ojo, y además es muy detallista lo que hace que cada viñeta sea un disfrute.
El toque final lo pone con ese coloreado suyo tan reconocible, de tonos pasteles y terrizos, que hace que todo tenga un aire de ensoñación futurista.

El dibujo sin duda es el gran plus de este volumen y la razón principal para haceros con él, ya que el trabajazo en el diseño de planetas, naves, criaturas y personajes dota de una capa de profundidad enorme a la obra. De hecho esto es lo que termina por generar esa impresión de que Space Relic Hunters tendría que haber dado más de sí, como os comentaba unos renglones más arriba. Porque este artista se ha dejado las pestañas dibujando un universo brutal y ultradetallado, mientras que el guion bien se puede haber despachado en dos tardes.

Así que nada, yo aquí os lo dejo como una buena opción para los que queráis disfrutar de una ciencia ficción divertida, ligera y sin pretensiones pero que ya tengan rallado el bluray de los guardianes de la galaxia de tanto reproducirlo. Entretenimiento puro y duro.

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