Huérfana y las cinco bestias es un cómic de James Stokoe un autor al que después del tomo que nos ocupa en esta reseña ya he ascendido al altar de mis autores americanos contemporáneos favoritos, al menos en lo que a obras de acción pura y dura se refiere.

Este primer tomo de Huérfana y las Cinco Bestias, nos lo trae Planeta Cómics en un tapa dura recopilando las 5 primeras grapas editadas originalmente en USA.
El argumento de la obra es realmente sencillo: Mo, es una huérfana que tras ser entrenada por un maestro de las artes marciales en un templo perdido en medio del bosque, es enviada a acabar con 5 grandes guerreros, antiguos alumnos de su maestro que eligieron el camino de la corrupción.
Cada uno de estos luchadores heredó una técnica de su mentor, pero sólo Mo controla la totalidad de estas artes marciales secretas.
Con esta premisa, da comienzo el clásico viaje del guerrero con el objetivo de acabar, uno tras otro, con esta caterva de villanos que actuarán al más puro estilo de los final bosses de un videojuego. Y esta comparación no está lanzada de forma aleatoria, ya que el cómic que nos ocupa destila ese aroma de beat em up noventero por los cuatro costados. Pero también supura gotitas de distintos mangas surgidos en aquella misma época.

Huérfana y las cinco bestias toma elementos de shonens clásicos como El puño de la estrella del norte o la misma Dragon Ball, desde su sencilla estructura narrativa y argumental, hasta el el estilo visual del que ahora os hablaré.
Con respecto a ese aroma a videojuego tipo Final Fight o Captain Commando, decir que aquí queda impregnado de una ambientación asiática, muy Kung Fu, aderezada además con un plante de personajes absolutamente delirante, que parece sacados de los sueños febriles de un adolescente nacido en los 80.
Para que os hagáis una idea, en este primer tomo presenciaremos dos enfrentamientos contra otros tantos alumnos renegados, y estos duelos van a abarcar la mayor parte de las páginas del tomo. Un auténtico fiestón si os van los cómics de acción y artes marciales, sobre todo por la enorme creatividad y las pocas barreras que Stokoe le pone a su imaginación a la hora de desarrollarlos: tendremos golpes imposibles, mutaciones hilarantes, amputaciones varias y destrucción masiva de los escenarios. Cualquier fuego de artificio es válido para su autor si va en favor de la diversión más palomitera.

Como ejemplo sencillo, sólo os adelantaré que el primer rival de Mo hace su aparición reventando al caballo que monta con sus propios muslos.
Pero claro, todo esto no tendría ni la mitad de gracia si no fuese por el dibujo de su autor, que una vez más vuelve a ser parte clave de lo que nos cuenta, tal y como ya sucedía en Aliens Orbita Muerta o en aquel homenaje a Godzilla que nos trajo Moztros. El apartado artístico de Stoke es detallado al extremo, en la línea de Geof Darrow, con diseños de personajes feistas, exagerados y recursos visuales muy llamativos que toma libremente tanto del cómic americano como del manga. Se nota que este hombre nació en los 80 y por su sangre lleva todo ese batiburrillo visual de la época. La suerte que tenemos todos, es que consigue controlar esa marea creativa tan alocada y encauzarla de muy buena manera, generando una obra a nivel visual potente, con personalidad y llena de la rabia propia de aquellos años.

Encima el color, cargado de tonos rojos y verdes, mantiene el nivel y consigue enfatizar esos ambientes bizarros, enrarecidos y atstados de violencia.
¿Lo recomiendo? Obviamente si. Huérfana y las cinco bestias es el equivalente en papel a una de estas pelis de venganza americanas, sólo que pasado por un filtro asiático y extremo.
Si tengo que ponerle una pega, es el hecho de que todo esto se publicó en 2021, y desde entonces no hemos vuelto a saber nada más de la obra. Pero incluso si se quedase colgada en estos cinco primeros números, el viaje habría valido la pena.
